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Tamara Vinacur y Valeria Abusamra: lectoescritura permite una sociedad más justa, sin ello no se puede pasar a la tecnología

Las especialistas hablaron en el auditorio de Ticmas dentro de la FIL de Buenos Aires sobre el camino de la alfabetización lectora, así como el impacto de que los niños no comprendan lo que leen.


Tamara Vinacur y Valeria Abusamra hablaron en el auditorio de Ticmas sobre alfabetización de lectoescritura en Argentina y América Latina (Agustín Brashich/Ticmas).


La alfabetización en tema de lectura y escritura aún es un tema sobre el que organizaciones, especialistas y gobiernos continúan trabajando debido a que aún hay una cifra preocupante de personas que no saben leer ni escribir en los distintos países de América Latina.

A la mesa de diálogo llamada “Habilidades esenciales para la alfabetización”, que Ticmasorganizó dentro de su auditorio en la 48° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, asistieron Tamara Vinacur, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y Valeria Abusamra, doctora en lingüística, para hablar pecisamente de cuáles son los retos las habilidades de alfabetización necesarias hoy en día dentro de Argentina.

Tamara Vinacur, especialista senior en educación en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con una trayectoria de 20 años. Fue directora ejecutiva de la Unidad de Evaluación Integral de Calidad y Equidad educativa en el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

Valeria Abusamra, doctora en lingüística por la UBA; doctora honoris causa por la Universidad de Chubut, investigadora Junta de CONICET. Hace 20 años que se dedica al estudio del lenguaje desde un punto de vista psico y neurolingüístico y es autora de un libro maravilloso que estuvimos aquí hace unos años hablando “Leer para comprender y aprender”.


“La lectoescritura permite una sociedad más justa”

Al inicio de la charla, moderada por Patricio Zunini, se retomó la siguiente frase de Charles Bazerman: “la adquisición de la lectoescritura permite tener una sociedad mucho más justa y equitativa”. Sobre ella, Valeria Abusamra coincidió en la importancia de la alfabetización en lectura y escritura para tener personas libres y críticas del mundo que los rodea, no solo para el entendimiento de este, sino para también cambiar las cosas con las que no se está de acuerdo.


Las especialistas consideraron que si no se tienen las habilidades básicas de lectura y escritura, es difícil que la sociedad pueda relacionarse con las nuevas tecnologías.


De la misma forma, Abusamra agregó que si las personas solo son alfabetizadas en lectura tienen un papel únicamente de observadores, pero no como participadores activos de la sociedad.

“Es muy importante que manejemos y que enseñemos a manejar la lectura y la escritura porque eso es lo que va a ser una sociedad más justa. Muchas veces es una temática que se ve alrededor del sistema escolar, pero la realidad es que tiene que ver básicamente con una sociedad más educada y mucho más equitativa”, dijo la doctora en lingüística.


El piso mínimo de saberes

Bajo esa premisa, Tamara Vinacur agregó que desde el BID se plantea el derecho a la educación, donde el primer paso para llegar a la alfabetización es garantizar el acceso a la misma. América Latina tiene una preocupación enorme porque hay un rezago educativo importante a nivel regional, donde 44 de cada 100 jóvenes que llegan a tercer grado no comprenden lo que leen; aún con este dato sobre la mesa, Tamara recalcó que aún faltan hacer varias evaluaciones de habilidades asociadas con la lectura y la escritura.

“Ahí la pregunta es ¿cómo hacemos para no querer intervenir cuando ya sea demasiado tarde? Muchas de las cuestiones que mencionaba Pepe Escamilla en la plática de ‘Inteligencia Artificial en Educación: ¿Oportunidad o amenaza?”, hacen referencia a las habilidades requeridas para la inserción profesional posterior o las habilidades requeridas para el mundo laboral. Para eso tenemos que poder garantizar un piso básico de aprendizajes en todos los estudiantes y que se queden en la escuela”, expuso la representante del BID en el auditorio de Ticmas.

Añadió que en argentina el BID tiene iniciativas activas que buscan acompañar a los gobiernos nacionales e internacionales para tratar de potenciar políticas públicas asociadas a la mejora de la alfabetización, por ejemplo la iniciativa ATAL (aprendamos todos a leer) que comprende este una propuesta de educación más estructurada con formación docente, recursos para los chicos y para los docentes y que es una alternativa para tratar de mejorar las estrategias de enseñanza y de aprendizaje en alfabetización.


Detectar el rezago educativo

Las especialistas destacaron que el rezago educativo no solo se da en comunidades marginadas, sino también en altos estratos sociales.


Vinacur destacó que pese a que se quiera abordar el problema, en Argentina y otros países de Latinoamérica, no se cuenta con los sistemas de información que permitan la detección temprana de los casos de aprendizaje rezagado.

“No hay sistemas nominales de información en la mayoría de las provincias porque no hay sistemas de alerta temprana vinculados, vinculando información de calificaciones con asistencia, por ejemplo; y esto nos permitiría poder identificar la situación del alumno. (...) Entonces hay que poder pensar en sistemas de protección de trayectorias, intervenciones oportunas en el marco de políticas nacionales para poder garantizar ese piso mínimo de saberes que se requieren para que después a mediano y largo plazo puedan avanzar el proyecto de vida que quieran”, apuntó Tamara Vinacur.

Por su parte, Valeria Abusamra añadió que el rezago en educación no solo se encuentra dentro de las comunidades marginadas, sino que este también es visible incluso en colegios de paga haciendo un efecto de “exclusión incluyente”.

“Hoy se conocen resultados también de pruebas que muestran que uno de cada tres chicos de escuelas de contextos muy favorecidos también falla, pasa en comprensión de textos. Creo que eso nos abre una discusión que tiene que ver con lo que llamamos inclusión o exclusión. Es decir, una persona un estudiante excluido no es quien está fuera de la escuela, sino que es quien también estando dentro de la escuela no tiene las mismas oportunidades o no recibe las mismas condiciones que el resto. Es lo que se suele llamar ‘exclusión incluyente’. Entonces creo que hay que pensarlo un poco como un panorama global que hay que analizar en su conjunto”.

También comentó que en los 20 años de trabajo que lleva en el desarrollo de materiales para evaluar e intervenir la compresión y producción de textos se ha encontrado en los resultados de varias pruebas que hay muchas dificultades en la textualización de ideas.

“Nuestra idea de base es que cuando estamos frente a habilidades culturales, estas habilidades culturales deben ser enseñadas y deben ser ejercitadas. Nadie nace sabiendo ni leer ni escribir, sino que es es un derecho que se tiene el ser enseñado a leer y escribir por eso nuestro foco está no en la pregunta de por qué hoy los chicos no comprenden lo que leen, sino en qué estamos haciendo los adultos, que estamos relacionados con el sistema educativo, para que nuestros estudiantes lean y comprendan lo que están leyendo”, destacó Valeria Abusamra.


Lectocomprensión en pantallas

La lingüísta argentina habló sobre cómo es que ha evolucionado la lectura sobre el cambio de papel a las pantallas electrónicas, con la llegada y desarrollo del internet. Aclaró que, contrario a lo que muchos debates dicen, no se trata de hacer la tecnología de lado, sino más bien de aprovecharla al máximo para la evaluación e intervención escolar. Ejemplificó que en una evaluación de lectura que realizó utilizando distintos tipos de dispositivo, se mostró que la compresión cambio no por el tipo de dispositivo, sino por el tipo de texto.

“Hace unos meses publicamos un estudio en el cual comparamos en alumnos universitarios qué pasaba cuando tenían que leer un mismo texto texto en pantalla de computadora, en celular y en papel; y lo que encontramos es que cuando el texto es narrativo el rendimiento es igual en todos los soportes, es decir, no hay problema ni hay dificultades mayores. Cuando el texto es expositivo, es específico de un dominio, ahí aparecen algunas dificultades: se rinde mejor en papel, segundo en computadora, tercero en celular y esto tiene que ver con una serie de fenómenos que hace que uno tal vez tenga ciertos mecanismos de distracción como son, por ejemplo, el fenómeno de la mente errante -que hace que entra un mensaje y se active una alerta y todo eso me lleva a sacarme un poco del eje de lo que yo estoy leyendo- y que requiere de una comprensión profunda”, expuso Valeria Abusamra.


Habilidades esenciales para la alfabetización

Hacia el final de la charla con Ticmas, Tamara Vinacur expuso que el BID apoya a los gobiernos para lograr los objetivos educativos establecidos en las políticas públicas de cada país. En los marcos, lineamientos y propuestas de cada país, el Banco Interamericano de Desarrollo aporta el valor de cuáles son los saberes fundamentales o habilidad básicas en las que se contemplan las habilidades de producción escrita y habilidades lectoras, así como cuestiones vinculadas con matemáticas, con pensamientos computacional y habilidades del siglo XXI.


Tamara Vinacur y Valeria Abusamra hablaron sobre las estrategias que el BID y el CONICET llevan acabo en Argentina para solucionar el problema de alfabetización de lectoescritura.


“En Argentina específicamente estamos trabajando con la Secretaría de Educación Nacional en lo que tiene que ver en habilidades lectoras o habilidades lectoras iniciales, contemplando que es aquello que se establece como objetivo aprendizaje para tercer grado, que son habilidades básicas que se tienen que empezar en el nivel inicial y que habitualmente se evalúa o se evaluaban, y ahora se van a volver a evaluar, a través de una evaluación estandarizada en tercer grado de nivel primario. Aunque el análisis se hace en tercer grado, es necesario poder complementarlo con otros estudios previos que pueden sacarse desde el docente en el aula, a nivel institucional, a nivel de supervisión o a nivel jurisdiccional”

Valeria Abusamra dijo que en el proyecto que trabaja con el BID y el Consejo Nacional de Investigación Científicas y Técnicas (CONICET) se busca asegurar que la juventud argentina alcance los objetivos de aprendizaje establecidos a nivel nacional y regional, abarcando desde la identificación y aplicación de evaluaciones estandarizadas, así como instrumentos ya validados que contribuyen al diagnóstico educativo en las aulas. La doctora en lingüística recalcó que a pesar de tener los datos hay que analizar exactamente cuál es el problema de base que hace que los niños no comprendan un texto.

“¿Dónde está el problema? ¿Por qué no comprenden? ¿No decodifican, no tienen una lectura fluida, no tienen el conocimiento del mundo, no tienen vocabulario, no tienen habilidades metacognitivas? Hay tantos procesos que subyacen a la comprensión lectora que esto hace que, en especial en los más chiquititos, una cuestión que tengamos que tener en cuenta es cómo está la decodificación. A partir de eso es que surge este proyecto de sistematización de proyectos o de programas de evaluación de la decodificación, especialmente en el primer ciclo de escuela primaria y que incluyan lectura y escritura”, añadió.

Metodológicamente, el proyecto del que hablaron las especialistas consiste en una revisión sistemática de artículos científicos relacionados con la alfabetización en el contexto iberoamericano, resultando en la identificación de más de 220 instrumentos de evaluación útiles para medir tanto la lectura como la escritura. Este esfuerzo, que ya lleva un poco más de un año de trabajo, también apunta a cerrar la brecha entre la investigación científica y su aplicación práctica en el ámbito educativo, enfocándose en un mejor entendimiento de las habilidades decodificadoras en los primeros años de la escolaridad.

“Una de las prioridades tiene que ver justamente con producir conocimiento que sea usable por parte de los tomadores de decisiones, eso requiere entender cuáles son las necesidades de los tomas de decisiones y de qué manera disponibilizar esos hallazgos para que puedan ser un insumo para la intervención. Lleva un tiempo. Si bien ya hicimos una jornada con referentes nacionales y jurisdiccionales presentando un avance preliminar, todavía este proyecto no ha finalizado y esperamos que pronto pueda estar disponible en el sitio web del banco”, finalizó Tamara Vinacur.


Nota publicada en Infobae.

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