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La organización de filantropía que busca cambiar la cultura empresarial en México



La organización de filantropía que busca cambiar la cultura empresarial en México

Pilar Paras, presidenta del Consejo Directivo de Cemefi (Centro Mexicano para la Filantropía, habla con Ticmas sobre la misión que llevan adelante desde hace más de veinte años para imponer la agenda de responsabilidad social empresarial, indispensable para el crear valor social. 


El Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) es una organización civil en la que participan universidades, empresas, organizaciones de la sociedad civil, fundaciones, ciudadanos. Con más de veinte años de historia, la riqueza intersectorial le permite al Cemefi estar atento a diferentes agendas, con la idea de que haya cada vez más cultura de donación y cada vez crezcan más los recursos para apoyar programas y proyectos sociales.


“Tenemos la gran agenda de la responsabilidad social empresarial con la intención de que las empresas se reconozcan como son un actor importantísimo, indispensable para el crear valor social”, dice Pilar Parás, presidenta del Consejo Directivo del Cemefi. Parás es una mujer apasionada —la pasión a veces puede ser un lugar común de las crónicas, pero, en este caso es la constatación de la potencia y entrega— que, a lo largo del diálogo con Ticmas, de los diferentes perfiles que desarrollan en la institución.


En este sentido, trabajan en cuatro áreas de interés: crearon el “Distintivo ESR” y otros reconocimientos con los que empujan iniciativas de responsabilidad social en todos sus aspectos; se han comprometido con el objetivo de fortalecer a las organizaciones de la sociedad civil; fomentan la agenda social enfocada especialmente en los derechos humanos; y acompañan la creación y promoción del voluntariado.

En este último punto, Parás acentúa: “Independientemente de trabajar con diferentes sectores, lo que alimenta todo es el ciudadano, y creemos que cada vez más tenemos que promover la conciencia de la persona para exigir sus derechos, pero también para participar”.


—¿Cuál es la relación del Cemefi con el Estado?

—Desde el inicio ha trabajado de la mano con los tres niveles de gobierno. Nuestra intención ha sido siempre ser un agente de interlocución para fomentar el diálogo entre la sociedad civil, el gobierno, las empresas, el mundo académico. Creemos ser un actor muy importante para generar colaboraciones.


—Hay instituciones que dicen que su misión no debería existir si los gobiernos se ocuparan y otras que se plantean como un trabajo en paralelo.

—Sin duda, las organizaciones de la sociedad civil ocupamos espacios que deberían de ser resueltos por el Estado. Ojalá muchas de estas causas no existieran, porque eso significaría que las cosas están solucionadas, ¿no? Sin embargo, lamentablemente, tenemos que seguir apoyando en áreas de salud, educación y asistencia básica porque hay necesidades no cubiertas. Ahora bien, independientemente de esas necesidades, creemos que la agenda siempre va a tener un espacio para la participación de la sociedad civil y ojalá sea cada vez más de la mano con los organismos gubernamentales.


—¿Cuál es el estado de situación de las empresas respecto a la responsabilidad social empresaria?

—En estos veintitantos años de manejar el Distintivo ESR, hemos visto una mayor sensibilización de las empresas. Hoy tenemos 2.400 empresas con el Distintivo Empresa Socialmente Responsable y nos consideramos exitosos. Pero son 2.400 en millones de empresas en el país. Entonces, para ser objetivos: nos falta muchísimo. Hay muchísimas empresas que ni siquiera tienen esto dentro de sus temas de preocupación. Tenemos mucho que trabajar.


—¿Es una consideración que afecta a Pymes y grandes empresas?

—Dentro de las empresas grandes —y hablamos de multinacionales con cientos de miles de empleos—, la agenda de responsabilidad social está bien cimentada. Yo creo que las presiones e incentivos internacionales hace que sea mejor entendida y con mayor compromiso. Por otra parte, es interesante ver cómo, durante estos veintitrés años, la legislación nos ha alcanzado. Porque muchos de los temas que teníamos en nuestros indicadores en medio ambiente, equidad de género, derechos humanos eran de alguna manera voluntarios para las empresas y hoy ya no es así. Ya no depende de “si soy buena gente”, sino que hay que cumplir con todos estos términos. Y, esto, a su vez, nos ha llevado a levantar la vara de la responsabilidad social empresarial.


—¿Cómo hacen escuela para que las empresas tomen dimensión de la necesidad de la RSE?

—Cuando invitas a una empresa a conocer este mundo, tienes que tener muchas maneras para sensibilizarla y acompañarla en el proceso. Nosotros, aquí en el Cemefi, tenemos el Campus ESR, donde, gracias a una alianza con las universidades, tenemos capacitaciones en los diferentes temas: medio ambiente, economía circular, equidad de género, inclusión, etc., etc., etc. El Distintivo ESR tiene cerca de cien indicadores, y cada uno de estos indicadores es un tema importante de cambio dentro de la empresa. Hacemos las capacitaciones en alianza con expertos. Y también formamos asesores: tenemos una escuela de consultores acreditados, que son las personas que se vuelven expertas en la responsabilidad social empresarial, en todo lo que este reto implica, pero también se vuelven expertas en el Distintivo ESR, y acompañan a las empresas para ir creando programas, manuales y buenas prácticas para que luego puedan cumplir con los indicadores.


—¿El Distintivo ESR es como un sello de calidad que le dan a una compañía?

—Es el reconocimiento para la empresa de ingresar a un proceso de responsabilidad social empresarial e integral en todas las áreas. Hay otros reconocimientos que solamente se enfocan a una área en específico, como sería un great place to work. Pero nosotros lo hacemos de manera integral para que la empresa tenga los enfoques de las diferentes áreas. En especial, si atiende a la persona. Porque cuando hablamos de responsabilidad social empresarial, hablamos de poner a la persona en el centro. Regresando a la pregunta, antes el Distintivo ESR te decía si cumplías o no con los indicadores. El nuevo modelo del Distintivo ESR reconoce el camino y va a cuestionar en qué nivel de desarrollo estás. Antes, calificábamos igual a una empresa que entraba por primera vez al proceso y a otra que llevaba veinte años en este camino. Ahora, a través de cinco niveles de desarrollo.


—¿Cómo se determina el alcance de cada nivel?

—Por ejemplo, tú puedes decir que cumple con el indicador de inclusión a nivel 1 porque hiciste un programa y eso no tiene todavía mayor impacto. En el nivel 3 ya demuestras la implementación de un programa desde hace un par de años con un área que se encarga del acompañamiento y la sensibilización en el tema. Y para cumplir el nivel 5, tienes que demostrar impacto: qué tal porcentaje de personas de la compañía han desarrollado buenas prácticas que dan tales resultados. Por ahora, hay muy pocos nivel 5; el reto es enorme y nos abre un panorama de trabajo muy grande, tanto a las empresas como a la sociedad civil y la academia.


—¿Cómo acompañan a las empresas en el camino de atender la educación?

—Aquí regreso a la fortaleza que tenemos como organización. Tenemos entre nuestros afiliados a la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil de trabajo local y de trabajo de base. Esto nos ayuda a reconocer las necesidades y las agendas —como, por ejemplo, niñez— para pensar la incidencia en cada una. En este país, es muy importante la agenda educativa. Por eso, parte de los indicadores a revisar de una empresa es: “¿Cuál es el nivel de educativo y de pobreza de cada uno de sus colaboradores y sus familiares?”. Hay cosas que la misma empresa puede hacer para fortalecer la movilidad social de los mismos colaboradores, precisamente con un apoyo educativo o, digamos, de capacitación. La capacitación es un tema que cada vez más se escucha en las mesas de responsabilidad social empresarial.


—¿Cuáles son los temas que más se desarrollan en educación?

—Entre lo que más incidencia tenemos está el tema de educación financiera, que ha sido una agenda dentro de las organizaciones que promovemos la responsabilidad social. Hay una organización como Junior Achievement, que lleva muchísimos años en esto, pero también hay empresas que, a partir de sus fundaciones han apoyado la educación financiera de sus clientes, como Fomento Educativo Banamex. Pero me gustaría que cada vez sea más claro que se necesita de la participación y del voluntariado. Hemos trabajado muchísimo con las empresas para que tengan más programas de voluntariado. Es un cambio de cultura: que generes estos espacios dentro de tu empresa, hace que los colaboradores y sus familias sientan que ellos también pueden hacer algo en la comunidad, aunque sea recoger basura o sembrar arbolitos. El hacerlo me sensibiliza y me responsabiliza a ser parte de la solución de los problemas sociales. En Cemefi, desde hace muchísimos años, tenemos la campaña de “Mira por los demás”. Y creo que las empresas son una gran escuela si se aplica la responsabilidad social de mirar por los demás.


Nota publicada en Infobae.


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